Restaurar un objeto requiere estudiarlo para decidir cómo intervenirlo y volver su aspecto a su estado original. Siempre respetando su estilo, características y materiales propios de la época en la que fue realizado.

Todo lo anterior conforma un universo que va desde el simple repinte hasta la reposición de partes faltantes, pasando por las restauraciones de espíritu museológico (removibles o notorias) u otras tareas que definen a la pieza devolviéndole su aspecto original. Atendiendo, en piezas que no tengan valor histórico, el vínculo afectivo de su propietario con el objeto a recuperar o su nuevo destino.

Poner en valor no necesariamente implica una restauración, este concepto contemporáneo nos sugiere una intervención respetuosa para recuperar el aspecto original modificado por el tiempo y los agentes externos. Muchas veces una limpieza con agentes neutros basta para recuperar su esplendor.

Reciclar un objeto es modificar su función o propósito original o bien modernizarlo cambiando su aspecto adaptándolo a nuevas tendencias decorativas o artísticas.

Recrear una pieza o un objeto es reinterpretarlo creando una pieza u objeto similar ya sea con el mismo material u otro.

PUESTAS EN VALOR Y

RECUPERACIONES

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